EN
EL CEMENTERIO GENERAL DE SANTIAGO
El Cementerio
General de Santiago se creó en 1821, tras Chile obtener su Independencia.
Anteriormente, las personas fallecidas se enterraban en cementerios
parroquiales, o, cuando estas eran relevantes socialmente, en nichos
ubicados al interior de iglesias o catedrales. Siguiendo la tradición
católica-española medieval, mientras más importante
era el fallecido, más cerca del altar se lo enterraba... Algo
parecido ocurre con el Cementerio General de Santiago: a la entrada
del cementerio, en su lado Sur, se construyó una capilla para
llevar a cabo servicios religiosos; todo este sector alrededor se constituyó
entonces en el lugar de entierro de las personas importantes o pertenecientes
a la "aristocracia" criolla, situación que permanece
hasta hoy día y que se hace evidente al constatar la calidad
de la construcción y lo artístico de los mausoleos. A
medida que se avanza longitudinalmente a través del cementerio
en dirección norte, los mausoleos disminuyen en tamaño
evidenciando entonces un sector de clase media alta, para, más
adelante, transformarse en nichos que son parte de construcciones mortuorias
en varios niveles, lugar de entierro de personas de clase media baja.
Por último, en el sector más alejado de la capilla, y
al término del cementerio en su extremo norte, se encuentran
los "patios", extensiones amplias de terreno donde, en fosas
cavadas -algunas verticalmente- se enterraban los muertos de las familias
más pobres de la sociedad, quienes arrendaban un pedazo de terreno
para depositar allí a su ser querido, el que permanecía
allí hasta cuando se pagara el arriendo. Al cese del pago del
arriendo, los restos del fallecido eran transportados a la fosa común...
y quedaba libre entonces el espacio para un nuevo fallecido que llegaba
a ocupar la misma fosa en las mismas condiciones del anterior ocupante...