EX CENTRO DE TORTURAS DE VILLA GRIMALDI
Actual Parque por la Paz, Avenida José Arrieta 8.200, Comuna de Peñalolén.

Villa Grimaldi - Cuartel Terranova
Contexto Histórico:

El 11 de septiembre de 1973 marca un punto de quiebre en la Historia de Chile. En las tempranas horas de esa mañana, un golpe de estado, liderado por el Comandante en Jefe del Ejército, General Augusto Pinochet Ugarte, puso fin a un período relativamente largo de funcionamiento de las instituciones democráticas en Chile y derrocó al gobierno del Presidente Salvador Allende. La violencia manifestada ya en el ataque al Palacio de Gobierno -primeramente cercado por fuerzas blindadas, cañoneado por artillería pesada; ametrallado por piezas livianas, bombardeado por aviones de guerra, y finalmente atacado por efectivos de Infantería en medio del incendio producido por el ataque aéreo anterior- , abrió paso a un extenso período de graves violaciones a los derechos humanos en todo el territorio nacional.

Se puso en acción una política de desarticulación, eliminación y aniquilación de los sospechosos de ser opositores de las nuevas autoridades de facto, o de brutal represión de aquellos que habían apoyado al régimen anterior. Esto tuvo como resultado la generación de un estado de terror que permitió al nuevo régimen ejercer un control político y administrativo total del país ya desde los primeros días.

Inmediatamente tras el golpe de estado, las nuevas autoridades declararon oficialmente el estado de guerra interno; clausuraron el Congreso -y la elección de nuevas autoridades o representantes libremente electos por la población fue prohibida por casi diecisiete años-; suspendieron la Constitución Política; colocaron a todo el país bajo Estado de Sitio -y toque de queda- ; cancelaron las libertades públicas y la vida política de la Nación -declarando fuera de la ley los partidos políticos que habían apoyado al Presidente Allende y al resto se les ordenó congelar sus actividades- ; ordenaron la disolución de sindicatos y organizaciones estudiantiles -y tomaron detenidos a centenares de sus dirigentes-; instalaron Tribunales de Guerra; cancelaron la libertad de prensa y de información instaurando una férrea censura sobre la difusión de noticias, comentarios, e incluso chistes... En suma, abrió un largo paréntesis del cual Chile está aún en proceso de recuperarse.

Durante los primeros meses después del golpe de estado decenas de miles de personas fueron tomadas prisioneras -"prisioneros de guerra" como los denominaron las nuevas autoridades- y muchos de ellos fueron fusilados, muertos en sesiones de tortura, o simplemente "desaparecieron" después de haber sido detenidos por efectivos militares.

La represión masiva, y en consecuencia, las decenas de miles de "prisioneros de guerra" que fueron detenidos en todo el territorio nacional hizo insuficientes las cárceles y recintos públicos de reclusión, por lo que se ocuparon, para estos efectos, regimientos y unidades del Ejército; bases, buques -como el Buque Escuela "Esmeralda"-, e instalaciones de la Armada; bases y dependencias de la Fuerza Aérea; y retenes, comisarías e instalaciones pertenecientes a Carabineros. Aún así, no había cupo para todos los detenidos, y por tanto se decidió -en las principales ciudades del país- ocupar los recintos deportivos para llevar allí a estos "prisioneros de guerra" y proceder a su "interrogatorio". Es así entonces que, en Santiago, se ocupó el Estadio Nacional -el mayor recinto deportivo del país- y el Estadio Chile. En Valparaíso, el Estadio Playa Ancha. En Concepción, el Estadio Collao. Y podríamos seguir...

Eran tantos los miles de "prisioneros de guerra" que necesitaban ser "interrogados" (torturados), que las nuevas autoridades se tuvieron que enfrentar a un problema que no habían considerado: no contaban con el personal preparado necesario para interrogar a tantos detenidos.... y por lo tanto, y en función de buscar una solución al problema, decidieron dar libertad de acción a los "interrogadores" para que, empleando su "inventiva", hicieran hablar a los detenidos...

Y en consecuencia, y por un período de tiempo que se extiende desde el día del golpe de estado hasta los primeros meses de 1974, la tortura experimental se hizo frecuente en Chile.

Se pueden citar algunos métodos de tortura experimental que han sido documentados en este período: En el Regimiento de Ingenieros Militares de Tejas Verdes, en la Provincia de San Antonio, se conoció el uso de ratones y arañas para introducirlas en la vagina de mujeres bajo "interrogatorio"; en el mismo recinto militar, también se reportó el uso de un "potro" -un instrumento de tortura medieval empleado para lentamente estirar las extremidades y el cuerpo de la víctima hasta el punto de producir el descoyuntamiento- que fue empleado para "interrogar" a algunos detenidos hombres, además del uso ocasional de prensas manuales para oprimir extremidades y miembros de "interrogados" y así, "inducirlos" a hablar. En la Escuela de Infantería de San Bernardo -con su recinto de torturas en Cerro Chena-, los corvos -el largo cuchillo curvo usado tradicionalmente por la Infantería- fueron empleados para introducirlos bajo las uñas de los prisioneros, y también se emplearon alicates para extraer uñas e incluso dientes de detenidos bajo "interrogatorio". En el Estadio Nacional se empleó en algunos casos el método de colgar a detenidos de sus manos o muñecas empleando para ello cuerdas de guitarra o alambre fino, con el resultado -para la víctima- de sufrir profundas heridas que, en algunos casos, no solo cortaron la piel y el tejido muscular adyacente, sino que muchas veces dañaron tendones y ligamentos más profundos. En el Regimiento Tacna, recinto al cual fueron trasladadas las personas que habían sido detenidas en el Palacio de La Moneda el mismo día del golpe de estado, hubo detenidos a los que se les colocó electrodos en los espacios interdentales y en la parte superior de los alvéolos dentarios con el fin de proceder a su "interrogatorio"; también en este mismo recinto militar existe evidencia forense del uso de un soplete para "interrogar" a asesores políticos del Presidente Allende -como es el caso del médico psiquiatra Enrique Paris- los que en su totalidad posteriormente pasaron a la categoría de "desaparecidos". En Temuco, la utilización de helicópteros del Grupo de Aviación N° 3, de la Base Aérea de Maquehua, para hacer vuelos rasantes por sobre lagos y ríos de la zona teniendo suspendidos de una cuerda a detenidos que eran arrastrados sobre sus aguas.

Pocos meses después, la Junta Militar, en control absoluto del país, decidió terminar con el período de arrestos masivos y represión ilimitada -que tantos problemas y condenas le estaba mereciendo desde la comunidad internacional-, y se entró entonces a una segunda fase represiva en la cual se trató de evitar los métodos antes descritos. En este nuevo periodo los arrestos y detenciones pasaron a ser selectivos, privilegiándose como objetos de la represión y/o detención a los dirigentes sociales o a las personas que gozaban de un grado de influencia dentro de los organismos a los cuales pertenecían: dirigentes sindicales, dirigentes estudiantiles, dirigentes de organismos vecinales o deportivos, etc. Por lo tanto, aunque el número absoluto de detenciones decreció, su impacto social se mantuvo o incluso fue aún mayor.

De acuerdo con los objetivos delineados, se crearon organismos especiales -como la DINA y posteriormente el Comando Conjunto y la CNI- para llevar a cabo esta segunda fase represiva, los que pusieron en operación decenas de centros secretos de detención e "interrogatorio" donde los detenidos eran llevados amarrados y vendados, para después ser salvajemente torturados, muchos de ellos hasta su muerte.

Los métodos de tortura empleados en estos centros fueron cuidadosamente elegidos y gradualmente aplicados para conseguir sus objetivos: llevar a los seres humanos a su punto de quiebre y obtener de ellos información tendiente a la identificación y ubicación de personas consideradas opositoras al régimen. A su vez, éstas eran detenidas y llevadas a estos centros para ser torturadas -y en muchas ocasiones, asesinadas- e iniciar otro ciclo similar...

La tortura experimental, vista con frecuencia durante los meses previos, dio paso a una escala y secuencia de distintos tormentos (seleccionados en razón de su costo-beneficio) que se aplicaban paulatinamente a estos detenidos, que para todos los efectos legales pasaban a la categoría de "desaparecidos" por cuanto el hecho de su detención era sistemáticamente negado por las autoridades de la época.

Villa Grimaldi pertenece a esta segunda etapa represiva.

Sin embargo, y en raras ocasiones durante este segundo período, continuaron de manera esporádica utilizándose torturas que podrían calificarse de experimentales como es el caso del empleo -a fines de 1974 en el recinto conocido como "La Venda Sexy", en Santiago, perteneciente a la DINA- de un perro ovejero alemán el que fue especialmente adiestrado para violar a jóvenes detenidas que eran forzadas a asumir una posición que facilitara la penetración por parte del animal. Del mismo modo, en la Villa Grimaldi -"Cuartel Terranova" en el léxico de la DINA- se ha documentado la utilización de drogas para inducir a detenidos a "hablar", y de las actividades de un hipnotizador para conseguir similares objetivos o para producir en detenidos estados de amnesia respecto de su dolorosa experiencia durante su paso por este recinto. También en la Villa Grimaldi se reportan de manera ocasional torturas mediante la introducción de bebidas gaseosas -Coca Cola frecuentemente- en los conductos respiratorios de algunos detenidos, y, en un caso al menos, de haber forzado en la garganta de un detenido aceite al punto de ebullición -lo que le produjo a la víctima la muerte inmediata de acuerdo a la fuente de información, otro agente de la DINA-. Aquí, en la Villa Grimaldi, también se reporta que algunos "prisioneros de guerra" -posteriormente desaparecidos- fueron utilizados como sujetos de experimentación para determinar los grados de efectividad de agentes biológicos y/o químicos que eran producidos en laboratorios secretos, como el que operó en la Casa de Vía Naranja en la Comuna de Las Condes, en Santiago, con fines estratégico-militares en momentos de creciente tensión limítrofe con Perú y con Argentina.

Por último, vale hacer mención a un capítulo aparte que podríamos llamar "torturas ejemplarizadoras", vale decir, aquellas que fueron aplicadas para producir un determinado efecto en quienes las presenciaban o en quienes llegaban a tener conocimiento de la aplicación de ellas. Dentro de este marco, y a vía de ejemplo, podríamos mencionar la muerte a golpes de cadenas -en la Villa Grimaldi- que sufrió un agente de la DINA que había trasladado mensajes entre familiares y detenidos a manos de dos oficiales superiores, esto, en presencia de un grupo mayor de agentes de la DINA quienes fueron informados de que "así morían los traidores". En el mismo sentido, pero esta vez enfocado hacia los prisioneros, la construcción de una pequeña jaula de madera en la Villa Grimaldi, para recluir allí y mantener en posiciones permanentemente forzadas al sociólogo Jorge Fuentes Alarcón -dirigente de gran prestigio dentro de la organización política en la que militaba- tras su traslado a Chile en secreto desde Asunción, Paraguay, como parte de la "Operación Cóndor". El sociólogo Fuentes permaneció por meses en esas precarias condiciones y se enviaba regularmente a distintos detenidos para llevarle comida, o para hacerle curaciones en sus numerosas heridas y llagas, con el consiguiente efecto desmoralizador e intimidatorio para el resto de los detenidos al enterarse de su estado y situación. A Jorge Fuentes finalmente se le pierde el rastro tras casi cuatro meses de reclusión en la Villa Grimaldi, y después de la visita de un médico militar quien le habría inyectado el virus de la rabia, de acuerdo a la información proporcionada por otro agente de la DINA.

Para aquellos que sobrevivían estos centros de tortura se crearon campos públicos de detención política conformados por barracas rodeadas de dobles alambradas de púas -con su "Zona de Muerte" intermedia-, torres de vigilancia, perros entrenados para atacar, puestos de observación, nidos de ametralladoras, y militares portando armamento automático a todas horas. Miles de prisioneros políticos fueron internados en estos recintos por meses y en muchos casos por años, sin haber sido jamás inculpados de delitos o siquiera de faltas, y sin haber sido nunca llevados frente a un Tribunal de Derecho. Muchos de ellos fueron posteriormente expulsados del país por decisión administrativa, o forzados al exilio.

 

Villa Grimaldi - Cuartel Terranova