EN
LAS AFUERAS DE SANTIAGO
LOS
HORNOS DE LONQUÉN
Estos
eran un par de viejos hornos de cal, construidos a inicios del siglo
pasado. Después del golpe de estado fueron usados para esconder
y hacer desaparecer los cuerpos de todos los miembros masculinos de
dos familias campesinas de la zona. Estas personas habían estado
activas en el proceso de sindicalización campesina y formaban
parte de una cooperativa, actividad y situación que era percibida
como atentatoria a los intereses de los grandes propietarios agrícolas
del área. Estos arrestos y brutales ejecuciones fueron efectuados
por los Carabineros del Retén de Lonquén tan solo tres
semanas después del golpe de estado que puso fin al régimen
del Presidente Allende, y tuvieron como propósito intimidar y
extender el terror a todas las familias campesinas del valle. La dictadura
trató de esconder y ocultar estos crímenes difundiendo,
a través de los medios de prensa bajo absoluto control, que estas
personas habían huido del país o se encontraban en la
clandestinidad. En 1978 los restos de los quince cuerpos pertenecientes
a estas personas fueron encontrados en la base de estos hornos, cubiertos
con cal y escombros. Fue la primera vez, desde el golpe de estado, en
que la Mentira Oficial quedó al descubierto y se pudo probar.
Marcó también el inicio de un proceso de creciente despertar
y preocupación, por parte de la población general, respecto
de la probable realidad de cientos de personas -incluso quizás
miles- , desaparecidas en Chile en circunstancias similares.

En
1980 el propietario de estos terrenos, un militante de la extrema derecha,
mandó dinamitar y destruir el par de hornos con el objetivo de
borrar de la memoria colectiva las imágenes que los hornos representaban,
y que habían hecho que se constituyeran en sitio de peregrinación
y recuerdo para los habitantes del valle de Lonquén. Sin embargo,
fracasó en su intento, porque aún con los hornos destruidos
y reducidos a escombros, las personas de la zona continuaron visitando
el lugar y, posteriormente colocaron una placa recordatoria de lo que
allí sucedió incluyendo los nombres de las víctimas,
continuaron trayendo flores, encendiendo velas, y visitando permanentemente
el sitio. Lo anteriormente descrito hace de este sitio un lugar muy
significativo donde se encuentran y chocan en los hechos dos visiones
y actitudes acerca del Chile bajo la dictadura: aquellos que desearían
borrar la historia y destruir la Memoria Colectiva, y aquellos que luchan
por mantenerla, preservarla, y proyectarla...